No solo se nos pasaron volando los 8 meses, nuestra última semana fue casi un pestañeo. No sé si porque teníamos muchas cosas por hacer y mucha gente por despedir o por la ansiedad de comenzar nuestro viaje.
Cada momento, cada despedida la vivíamos de una forma rara, eran sentimientos encontrados, nos estábamos despidiendo de gente que tal vez nunca más fuésemos a ver y con la que habíamos compartido nuestra vida en no, pero comenzaría una etapa hermosa y que habíamos soñado.
Primera estación, casa de Fran. Terrible personaje chileno, esas personas que a primera vista no caen del todo bien pero por suerte pudimos conocerlo y nos llevamos del millones de recuerdos, muchas frases chilenas y un gran amigo.
Había prometido cocinarnos antes de que partiéramos y así lo hizo entre medio de nervios y ansiedad nos preparó un terrible plato de pastas con dos salsas a elección y armo la mesa como un resto de lujo.
Segunda parada casa de Coni y Fabiano, cenamos unas espectaculares lasañas que hizo el, tomamos un par de vinos y la pasamos muy bien entre charla y charla.
Llego el momento de despedirnos o de decir un hasta luego ya que ellos tiene pensado en algún momento irse a vivir a chile. Una de las freses que me quedo grabada de ella fue que no le gustaba encariñarse con gente que este de paso porque en el momento que se van, queda muy triste y ya le ha pasado con varias personas pero bueno a veces los sentimiento no los podemos manejar.
De ellos nos llevamos uno de los mejores recuerdos y una pareja hermosa que seguramente les ira muy bien en el lugar del mundo que estén.
Tercer parada, casa de Carla, como era de esperar nos quería cocinar algo y así fue. Sábado a la noche todos cenando y Carla la cocinera de unas terribles tartas acompañados con un par de cervezas, la noche no se hizo muy larga ya que al otro día teníamos que tomar el bus hacia Cristchurch.
De Carla también nos llevamos recuerdos hermosos, una persona que da todo por los demás y así nos hizo sentir siempre, ofreciéndonos todo lo que tenía a cambio de nada.
La despedida de nuestra familia neozelandesa fue corta no dimos tiempo a que alguien derramara alguna lagrima, solo le compramos un árbol de limón para que siempre nos tuviera presente en el parque de su casa y una tarjeta en la que le dábamos las gracias por todo el tiempo compartido, un par de fotos y listo. Así fue todo y así son ellos, no podemos pedirles que sean lo que nosotros estamos acostumbrados.
El domingo partimos hacia Crustchurch donde tomaríamos el vuelo el día martes, Carla paso a buscarnos en gasparyn (así apodamos al auto) junto con Mario (vive con ella en el flat) en la terminal estaba esperándonos Fran para despedirnos por última vez.
El viaje por suerte no se hizo muy largo, salvo las primer hora en que no cruzamos palabras con vale, calculo que cada uno estaba recordando todos los buenos momentos vividos en esa ciudad. Llegamos a Chc alrededor de las siete de la tarde y nos sentíamos más que pedidos, nos bajamos el micro en el centro y sin saber para donde teníamos que ir hasta que en un momento se nos acerca un hombre y nos dice – Están perdidos??? Y, a vos que te parece, parado en una esquina con dos millones de bolsos y con una guía en la mano. Nos intentó buscar la dirección a donde teníamos que ir y como no la encontró nos dice, suban que los llevo, llamo al hijo que estaba en la casa y le encargo que le busque dicha dirección en la web y ahí nos llevó, un grande el tipo, cosas así solo pasan en nueva Zelanda.
Matt nos estaba esperando que era el dueño de la casa donde nos alojaríamos en nuestra primera experiencia couchsurfing, fueron solo dos días pero la pasamos muy bien y nos sentimos como en casa, ojala podamos repetir este tipo de experiencias.
Con solo dos días nos bastó para recorrer algo de la ciudad, en la cual no queda mucho ya que después de varios episodios de terremotos quedos desbastada y muchas zonas están cerradas por refacción o por peligro de derrumbe. Calculen que el centro fue improvisado en solo dos cuadras y las locas, bancos¸ confiterías etc., habían sido montados en conteiner y así habían formado un mini centro.
Otra de las cosas que queríamos hacer era el tema de los tax, en nz todas las semanas de tu sueldo te retiene un porcentaje de impuestos, y después una vez que uno se está por retirar del país como es nuestro caso, se puede pedir la devolución de un porcentaje, plata que no nos vendría nada mal para sumar al viaje.
El día en que partíamos habíamos quedado en que Nico nos pasaría a buscar para llevarnos al aeropuerto pero por suerte conseguimos un colectivo hasta el centro de la ciudad y de ahí uno directo al aeropuerto.
Primer contratiempo, al acercarnos al mostrador para hacer el check in, la mujer o mejor dicho que perra que nos atendio, nos dijo que sin un pasaje en el que demostraramos que íbamos a salir de Kualalumpur no podríamos volar, Queeeeeeee???? Estamos a dos horas de volar y me pedís eso???? Si, lo que sea, un bus, avión, lo que sea. Pero tenemos que demostrar que salimos del país? No, solo que vas a salir de Kualalumpur. Ok, perra. Nos fuimos hasta unas computadoras a ver que podíamos hacer pero imaginen la cara de vale, Nos van a dejar ahora, no llegamos a sacar los pasajes, nos dejannnnn!!!!
Por suerte pudimos hacerlo, así que ya tendríamos nuestro segundo destino de viaje, Singapur.
Alivio en el momento en que despachamos las valijas, ya estábamos más tranquilos y podíamos decir que estábamos de vacaciones!!!
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