Llegamos a Calcuta le día 31 de enero desde Bangkok a las 12.00 pm. El vuelo fue bastante tranquilo y de a poco nos sentíamos mas cerca de India ya que el vuelo estaba completamente lleno de gente hindú.
Al asomar la nariz por la puerta del aeropuerto ya todo era diferente, las caras, la vestimenta, el olor, el aire, lo coches, el paisaje, todoooooooooooo… Primera impresión con el mundo hindú, nos ofrecen llevar a la calle Suther St, donde están la mayoría de los guest house dentro de nuestro presupuesto, supuestamente era un taxi oficial, la única diferencia que tenia con el resto de los taxis era su color blanco, el resto era de color amarillo. Obviamente el precio era mas alto por tal motivo nos movimos hacia uno de color amarillito, el que nos cobraría mucho menos de la mitad después de pelear un poco el precio. El destino no fue cerca, tardamos alrededor de media hora o más, pero no podíamos parar de mirar por la ventanilla, estábamos en una película, voy a enumerar algunas de esas cosas que nos sorprendieron SOLO el primer día y todos los días podría hacer lo mismo porque este país te sorprende en cada lugar.
El taxi era parecido a un Renault Gordini modelo… ni idea, pero muy viejo.
El transito, si en Tailandia nos parecía especial por no decir caótico y desorganizado, acá es el mismísimo infierno, imaginen calles minadas de gente que cruzan por cualquier lado, millones de taxis, motos, tuc-tucs (acá tiene otro nombre que no me acuerdo ahora) colectivos viejos, muy viejos, con gente colgada de cada sector del biondi libre; Calles muy angostas, puestos callejeros, gente ofreciente lo que se te ocurra, y por si eso fuera poco… vacas, cabras, burros, perros, etc.
A lo largo del camino, se podía ver a mucha gente que ante la necesidad orinaba en cualquier sitio, bastaba solo encontrar una pared que haga de barrera, así nomas sin pudor.
En una de las esquinas, sin darme cuenta venia con la ventanilla baja y se me acerco una nena de no más de 4 años a pedir comida, monedas o lo que sea.
En otra esquina, había una especia de mini basurero barrial donde había personas, chanchos y cuervos buscando su comida. Y algún que otro cuervo un poco mas astuto comiendo el lomo del chancho; Increíblemente chocante.
Para el taxi en una esquina y nos dice:” hasta acá llegamos ahí no puedo entrar con el coche así que tiene que caminar”, dimos vuelta en la esquina y la zona no era lo que imaginábamos encontrar, el cambio fue bastante duro, los lugares que nos mostraban para alojarnos eran como edificios en demolición o tomados algo así, las paredes completamente manchadas, mugre por donde mires, somier, colchón al piso, duchas no había, con suerte un balde con agua y a compartirlo. Caminamos hasta que encontramos uno que era de los mas lindos, también teníamos que compartir el baño pero el lugar aparentaba un poco mas organizado y limpio, la habitación no era mas que un colchón apoyado sobre una construcción de cemento, una mini ventanita que no tenia vidrio y un ventilador que hacia año que no funcionaba.
El primer día solo caminamos un poco por esa zona en la que había un par de ferias, un market, los típicos puestos de te o dulces. Venta de telas y pashminas etc.
Al día siguiente amanecimos bien temprano ya que habías quedado en encontrarnos con Clara una chica argentina que conocimos la noche anterior y se ofreció a acompañarnos hasta la Fundación de la Madre teresa de Calcuta donde haríamos el voluntariado de una dia. Tuvimos una pequeña reunión informática en la mismísima fundación donde la madre Teresa trabajaba a diario y de ahí nos movimos con otro grupo de voluntarios hacia un lugar donde alojan a muchísima gente con problemas motrices, mentales y sin techo. El camino para llegar hasta ahí también fue bastante duro, vimos cosas muy shockeantes, eran alrededor de las 7 am, en cada esquina había gente duchándose en las veredas, bombeando agua de las antiguas bombas, carnicerías al aire libre como si nada, puestos de verdura, gente sentada en la ventana mirando hacia el exterior, dando la sensación que solo deseaban que la vida pase.
Al entrar a este lugar nos separaron mujeres para un lado y hombres para el otro; Primer tarea, subir a la terraza a escurrir ropa, trapos, sabanas, frazadas para luego colgarlas, después de esto bajamos el pabellón donde estaban todos los internos, como no sabia que hacer unos de los chicos que hacia mas tiempo que estaba ayudando me dijo, hace lo que quieras y puedas, háblales, sentarte con ellos, aféitalos, córtales el pelo, pásales cremas, masajéalos, lo que se te ocurra.
En el trascurso de la mañana hice de todo un poco, algunas personas estaban prácticamente inmovilizadas, otros se arrastraban, otro rengueaban, no voy a detallar uno por uno, pero vi cosas que jamás había visto no se porque pero en el momento de un break las ganas de llorar y la tristeza de pudieron, fueron mas fuerte, no podía entenderlo, también sentía que la gente de ahí estaba mejor que la de afuera, tenían un techo y comida, algo que afuera escasea. Otra cosa que me planteaba era el porqué de tener que llegar hasta acá para ver esto si seguramente en mi país también pasaba. Pero bueno ahora estamos acá, luego les dimos de comer y por ultimo cantamos un par de canciones y nos fuimos con una profunda tristeza y medios aturdidos.
El camino de vuelta lo compartimos con una pareja de españoles, el sacerdote Luis de Madrid e Isabel una misionera de la misma parroquia, muy encantadores y con los que pasamos el resto el día, almorzamos y pudimos charlar un poco más y nos contaron sus experiencias en Calcuta, ciudad a la que ya habían venido un par de veces.
Esa noche fue bastante duro apoyar la cabeza en la almohada y dormir, las cosas que estábamos viendo no eran a las que estábamos acostumbrados, la pobreza que estábamos viendo era una pobreza y suciedad que formaba parte a diario de sus vidas, nunca habían visto una forma diferente de vivir.
El día siguiente lo dedicamos a recorrer otra parte de la ciudad y por suerte nos pudimos llevar otra imagen, un poco más organizado y no tan caótico. El tren partia a las 20 pm con destino Varanasi.
Los primeros días no fueron nada fácil, eran mas las ganas de abandonar este viaje que las de seguir, a veces me preguntaba porque tenia que estar viviendo esto. No me hacia para nada bien, me estaba sintiendo mal, no lo estaba disfrutando, queria que ya termine el mes. Pero igual nos mudamos a Varanasi otra ciudad difícil.
Tomamos un taxi poque nos habían dicho que no quedaba nada cerca la estación, recomendación que nos había hecho el señor del hostel y después nos intento manguear algunas rupias por la información dada, al igual que el sereno, que también hizo su intento por sacarnos algo de plata. Todos quieren rupias de la forma que sea.
El viaje en taxi al final no fue tan largo, solo que era la hora pico en que la gente salía de trabajar y volvia a sus hogares, el taxista nos comento que todo la gente que veíamos que iba con rumbo a la estación de tren, era gente que venia a trabajar a Calcuta desde otras ciudades, venían a las 6 am y cerca de las 20 hs volvían en tren hacia sus ciudades. Algo asi como el 60% de la gente que trabaja en Calcuta venia de afuera.
Nuestra primera experiencia en tren, fue con una familia que iba también a Varanasi , iban allí por un motivo religioso. La gente que viaje en Clase A3, es gente que tiene un poder adquisitivo alto ya que los precios para ellos no son nada económicos. Son tres camas de un lado tipo cuchetas y tres del otro, un pasillo y dos camas mas del otro lado, a nosotros ese dia nos toco arriba del todo, desfavorecidos porque teníamos la boca del aire acondicionado en nuestras cabezas pero podríamos pasar la noche igual ya que te daban sabanas, frazadas y una almohadita.
Llegamos a Varanasi cerca del mediodía, tomamos un tuk tuk con rumbo a la vieja ciudad, este no podía llegar hasta el hostel porque lo angosto de las callecitas se lo impedían pero igual nos acompaña caminando para orientarnos, porque sino seria imposible llegar, las calles parecian un laberinto sin salida.
El hostel no era de lo mejorcito pero el precio era bueno, la habitación solo consistían en dos camas,, no te daban frazadas y nosotros no teníamos bolsas de dormir. Un punto a favor del hostel era la tarraza donde estaba el resto y se comía de maravillas. Tenia una hermosa vista hacia el rio Ganges y el crematorio.
Ese mismo dia conocimos a una pareja de chicos ucraniamos y salimos a recorrer la ciudad juntos, visitamos el crematorio y algunas de las ghates que te llevan hacia el rio sagrado.
Crematorio, es una especia de predio junto al rio, rodeados de leña, donde incineran a los muertos a la vista de todos, les arman como un atril de madera, acomodan al difunto ahí arriba envuelto en unas telas y lo prenden fuego, no pueden ser ni niños, ni embarazadas, ni muertos por picaduras de cobras o lepra. Esa personas son depositadas en el rio y sigue el curso del mismo.
Los que son incinerados, además los bañan con leche y otros alimentos, les cortan el pelo, los bañan y pintan.
También rodean a este crematorio varios edificios donde es alojada la gente que no tiene viviendo o familia y ahí esperan el dia de su muerte, algo muy llamativo porque ves gente que espera ese dia por todos lados. En esa zona se nota un clima bastante raro, por lo menos para nosotros.
Recorrimos toda la costa del rio caminando y observando las diferentes entradas y de paso vimos un atardecer encandador, las aguas del rio no son las de alguna playa de Tailandia ni mucho menos pero igual se puede disfrutar mirando el sol caer. Se dice que es uno de los ríos mas contaminados del mundo, igual mucha gente se viene a duchar en el mismo, algunas por un ritual religioso y otros por que no les queda otra, también se usa como lavadero ya que muchos sin techo lavan su ropa allí.
Esa noche dormimos como pudimos, tapados con lo que encontramos de ropa, hacia bastante frio pero igual algo dormimos, y a las 6 am amanecimos ya que queríamos ir ver el amanecer embarcados en unos botecitos que te dan un recorrido.
De a poco el sol iba apareciendo y se hacia un poco mas claro al pasar los minutos, Se podría percibir la cantidad de gente que se bañaba y otros tanto que comenzaban con los rituales religiosos para con el rio y el amanecer.
El sol apareció y el amanecer fue mágico, un circulo perfecto y brillante, la gente depositaba en el rio ofrendas , flores y velas. El botecito nos dejo en la otro punta de donde comenzamos y volvimos cominando por la costa.
Recorrimos un poco la zona mas céntrica donde hay bastante locales, ferias y luego regresamos al hostel para armar las mochilas, almorazamos en la terraza y salimos a buscar un tuk tuk, por supuesto que no conseguimos al el precio que queríamos pagar, pero luego de un poco de pelea, al final arreglamos. Nos subimos los 4 con todo el equipaje, atrás estábamos Valeria, todas las mochilas y yo y adelante la pareja de chicos de Ucrania mas el conductor. Si los conductores de Tailandia se merecían un auto de carrera, este tenia un puesto asegurado en la F1, los chabones pasan por donde no podes imaginarte, doblan de una forma que cerras los ojos, y decis: “se la pone se la pone aca… nos matamos”, tocan bocina y bocina, pasan y pasan, entran por callejones disminutos y aturdidos de gente. Una vez arriba nos dice, Music? Ehhhh Music, quieren música pregunta? Ok decimos y arranca una terrible marcha a todo volumen, parecía uno de esos autos pisteritos de nuestro país. Imaginen que la gente de por si ya nos mira porque les parecemos extraños , súmenle que estamos arriba de un tuk tuk con música al mangazo.
Este viaje en tren fue un poco peor que el anterior ya que nos toco cerca de la puerta que durante toda la noche no paraba de pasar gente y además no nos dieron frazadas y el frio se hizo notar.
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